El amor es algo
complejo. Nos hace felices, desde luego. Pero también nos hace sufrir. Debe ser
de ese modo, claro, porque amar es sentirse vivo. Antes de conocerte, mi amor,
todo era distinto. No voy a mentir, ya antes he sufrido. Sin embargo, contigo ha
sido diferente. He llorado, que jode, por tu ausencia. Cada noche, no lo niego,
resiento la falta de ti en mi cuerpo. Y digo mi cuerpo todo. No sólo porque
amarte, físicamente, es importante, sino porque encontrarme con tu alma cada
día y cada noche es una experiencia única. Eso me nutre, no te imaginas cuánto.
Y, ¿sabes? Quisiera que tú sintieras lo mismo. Ojalá y sea así. Quiero creer
que así es. Porque, créeme, te amo. Todo este tiempo ha sido un tránsito duro
desde aquella mañana que te conocí hasta hoy, pero, sin lugar a dudas,
aleccionador. Aprendí que te amo y que amarte es siempre beneficioso, aunque,
no lo niego, a veces me duela. Me hace sentir vivo y, a pesar del
distanciamiento doloroso, me reconforta sentir esto que ciertamente siento por
ti. Te amo, amor, te adoro como tú sabes que lo hago. Eres, dicho del modo más
simple pero precisamente por ello, perfecto: mi bonita.
miércoles, 13 de febrero de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario